Muchas personas han podido notar que su condición de obesidad recién
empezó o se agravó justo después de que estuvieron utilizando
medicamentos antibióticos para alguna infección. Ya es un hecho
comprobado que los medicamentos antibióticos pueden tener este efecto
de engordar a una persona.
Lo que se ha descubierto en relación a esto es que aunque los antibióticos
fueron diseñados para matar las bacterias patogénicas (causantes
de enfermedad) desgraciadamente también matan las bacterias “buenas”
que residen en la flora intestinal y en la flora vaginal de la mujer. Dentro
del cuerpo humano existe una comunidad bastante diversa de bacterias (buenas
y malas), parásitos, hongos y virus.
Los antibióticos sólo pueden matar las bacterias y no tienen
ningún efecto contra los parásitos, los hongos ni los virus.
Cuando una persona se ve forzada a utilizar antibióticos para controlar
una infección se produce una gran matanza de todas las bacterias
del cuerpo. El problema es que existen unas bacterias “buenas”
dentro del cuerpo (principalmente en el intestino) que son vitales a nuestra
salud. Estas bacterias buenas con nombres como acidophillus, bulgaricus
y bifidus nos ayudan a digerir la comida de forma perfecta y nos
ayudan también a crear algunas de las vitaminas que son esenciales
a la salud como la vitamina B-2 y el ácido fólico. Cuando las
bacterias “buenas” mueren por el uso de los antibióticos
la digestión nunca vuelve a ser igual de perfecta y se acumulan tóxicos
que anteriormente no se acumulaban porque estas bacterias digerían
la comida perfectamente sin que hubiera fermentación ni pudrición.
Estos tóxicos reducen el metabolismo y la persona empieza a notar que
aumenta de peso con muchísima más facilidad que antes.
Por otro lado, las bacterias “buenas” son los enemigos naturales
de los hongos como candida albicans. Cuando las bacterias “buenas”
han muerto los hongos se quedan sin competencia y aceleran su crecimiento
e invaden áreas que regularmente son protegidas por las bacterias “buenas”.
Aquí empiezan los problemas de una persona que ahora confronta una
infección de hongos que reduce su metabolismo hasta un punto donde
ninguna dieta parecería funcionarle. Los hongos producen tóxicos
que acidifican el cuerpo lo cual crea una condición de bajo oxígeno
y un metabolismo excesivamente lento. Las personas que tienen exceso de gases
en el intestino o flatulencia han perdido su flora intestinal por el uso de
antibióticos. Lo mismo pasa con las damas que padecen de flujo vaginal
durante o cerca de su menstruación.
Una de las ayudas de Natural Slim es que se utiliza un suplemento de bacterias
“buenas” que re-establece la flora intestinal y la flora vaginal
en la mujer. De esta manera la ecología interna del cuerpo se puede
recuperar a su estado natural y la persona puede adelgazar.